Sheinbaum defiende traslado a EU de 37 capos mexicanos como “decisión soberana”

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró este miércoles que la entrega de 37 personas vinculadas a organizaciones criminales a las autoridades de Estados Unidos fue una decisión soberana de México, impulsada por criterios de seguridad nacional y pública, y negó que respondiera a presiones directas del presidente estadounidense, Donald Trump.
Durante su habitual conferencia de prensa matutina, la mandataria explicó que el traslado, efectuado el 20 de enero de 2026, obedeció a una solicitud formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, y que cada caso fue evaluado de manera individual por el Consejo Nacional de Seguridad antes de autorizarse el envío. “Se pone primero a México por encima de todo… es una decisión soberana”, subrayó Sheinbaum.
Las 37 personas trasladadas, recluidas en diversos centros penitenciarios del país, estaban requeridas por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con organizaciones criminales, entre ellas ramas del Cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Beltrán-Leyva, y consideradas una amenaza real para la seguridad, según informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Este operativo representa la tercera entrega masiva de este tipo durante la administración de Sheinbaum, con lo que suman más de 90 capos trasladados a Estados Unidos en menos de dos años, en el marco de una cooperación bilateral reforzada en materia de seguridad.
Además de la decisión soberana, el gobierno mexicano acordó con Washington que los trasladados no enfrentarán la pena de muerte, en respeto al marco legal nacional y al Tratado de Extradición vigente entre ambos países.
La medida ha generado tanto respaldos como cuestionamientos: por un lado, funcionarios estadounidenses han valorado la cooperación como una muestra de compromiso conjunto contra el crimen transnacional; por otro, analistas legales y sectores de la sociedad civil plantean interrogantes sobre el uso de mecanismos alternativos a la extradición formal, cuya legalidad ha sido debatida en los últimos meses.
Sheinbaum insistió en que este tipo de operaciones forman parte de estrategias de seguridad nacional diseñadas por México, y no de concesiones unilaterales ante pedidos externos, aunque reconoció que la colaboración con Estados Unidos es un componente clave para combatir al crimen organizado en ambos lados de la frontera.



